Mostrando las entradas con la etiqueta poema. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta poema. Mostrar todas las entradas

domingo, 2 de octubre de 2022

Servilletario IV


 
Si eliges el silencio, aceptas la quietud,

arriesgas todas las verdades.

Si eliges el silencio, te juegas la calma
y la ulterior tormenta.

Si eliges el silencio, asumirás el riesgo 
de perderlo todo con una sola palabra.

jueves, 11 de agosto de 2022

Servilletario II



Instagram


miércoles, 29 de junio de 2022

Servilletario










sábado, 8 de enero de 2022

«Las personas sensibles», Sophia de Melo


Las personas sensibles no son capaces

De matar gallinas

Pero son capaces

De comer gallinas


El dinero huele a pobre y huele

A la ropa de su cuerpo

Aquella ropa

Que después de

Que después de la lluvia se secó sobre el cuerpo

Porque no tenían otra

Porque huele a pobre y huele

A ropa

Que después del sudor no fue lavada

Porque no tenían otra


«Ganarás el pan con el sudor de tu rostro»

Así nos fue impuesto

Y no:

«Con el sudor de los otros ganarás el pan»


Oh vendedores del templo

Oh constructores

De las grandes estatuas huecas y pesadas

Oh llenos de devoción y de provecho


Perdónalos Señor

Porque ellos saben lo que hacen.



lunes, 1 de noviembre de 2021

A ninguna parte, Roger Wolfe


Los pensionistas hablan de trombosis
en los autobuses
o aguardan el final
en los bancos de los parques públicos
entre mierda de palomas y jeringas
ensangrentadas,
o me paran en la calle
ante escaparates llenos de electrodomésticos
para preguntarme la hora
e interesarse por la raza de mi perro.
Son las cinco de la tarde y todo
en la ciudad apesta a muerte.
Sé que es inútil. Llegar a casa,
ponerme aquí delante y redactar
quince o veinte líneas, qué más da,
esta especie de salvoconducto
a ninguna parte.


domingo, 25 de octubre de 2020

El dolor del mundo, Alejandro Sarratina


Me imagino a los hombres en los hospitales,

en las enfermerias,

en las tiendas de batallas.
Me imagino el dolor:
la gangrena comiendo la carne,
los gritos, la rabia
de saberse perdidos.

Imagino las pestes, la lepra,
la viruela, el sífilis...
Veo los cuerpos apilados en la hoguera
Recuerdo el terror en sus rostros tiesos.
Escucho sus lamentos,
sus gemidos finales.
Su agonía innecesaria.

Imagino a las mujeres sollozando
en las salas de parto,
en sus quirófanos
con sus diagnósticos irreversibles.
Imagino su dolor:
sus tumores avanzando silenciosos.
La resignación, la desesperanza,
contemplando absortas a un crucifijo cualquiera.

Imagino las guerras, las matanzas,
el holocausto y la flagelación.
Veo caminos de cruces y de lápidas.
Recuerdo sus funerales
y sus medallas de guerra.
Sus morgues olvidadas,
sus nichos prolijamente apilados.
Pienso si realmente merecemos este lugar.
¿Cómo hemos sobrevivido tanto tiempo?

Veo el derrumbe de las ideologías,
revolución tras revolución,
golpe tras golpe,
batalla tras batalla.
Siempre estoy presintiendo el fin,
pero el fin es un eterno acabar sin fin.
¿Cómo aún no hemos desaparecido?

Ya sabemos que esto no terminará jamás,
la agonía de las grises ciudades,
el peso del humo sobre nuestras cabezas
no terminará jamás.
La implacable presencia de la muerte
no acabará jamás.
El dolor del mundo
no acabará jamás.

domingo, 20 de septiembre de 2020

La pasión, Cristina Peri Rossi


Salimos del amor

como de una catástrofe aérea

Habíamos perdido la ropa

los papeles

a mí me faltaba un diente

y a ti la noción del tiempo

¿Era un año largo como un siglo

o un siglo corto como un día?

Por los muebles

por la casa

despojos rotos:

vasos fotos libros deshojados

Éramos los sobrevivientes

de un derrumbe

de un volcán

de las aguas arrebatadas

y nos despedimos con la vaga sensación

de haber sobrevivido

aunque no sabíamos para qué.


de “Babel bárbara”, 1991

lunes, 30 de diciembre de 2019

Desconfía, Alejandro Sarratina



Desconfía de todo lo que ha surgido de repente

Piensa en sus porqués

Duda de la lúcida respuesta

Desconfía del elogio prematuro,

de los aplausos coordinados.

Desconfía de los ídolos,

de los dioses salvadores,

de la mayoría irrefutable.

Desconfía de la democracia

y de todos los que la usan en su nombre.

Ya debes saberlo.


Desconfía de las personas

que hablan demasiado

y por lo mismo desconfía

de los silencios.

Desconfía del cuerpo fácil,

del regalo sorpresivo,

del amor sin pasado. 

Desconfía un poco de las personas felices,

es posible que no se hayan arriesgado nunca.

Desconfía de los valientes,

a menudo, son potenciales suicidas.

Desconfía de los que no tienen miedo,

suelen ser unos mentirosos. 

Desconfía de los desconfiados

porque están paralizados

esperando que llegue sola

la seguridad de las cosas.


Y desconfía de la seguridad.

No hay nada seguro en esta vida.




•~••~•

2013