lunes, 2 de diciembre de 2019

El amor como un juguete roto




Cuando se rompe; se rompe. Se arregla, se pega, se emparcha, se cambia el repuesto; pero es imposible olvidar que se rompió. Sabemos que no es igual que antes. Sin embargo, hay que cuidarlo mejor que antes, sino, sabemos que se vuelve a romper. Y va costar mucho más tiempo y esfuerzo y cariño, volver a pegarlo, a emparcharlo, a cambiarle alguna pieza. Ya resulta imposible volver a quererlo como antes, porque sabemos que está roto y si lo sacudimos se rompe, irreversiblemente.  Y no es casualidad (nada es casualidad), que siempre se vuelve a romper en el mismo lugar.


Alejandro Sarratina

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