Cuando se rompe; se rompe. Se arregla, se pega, se emparcha, se cambia el repuesto; pero es imposible olvidar que se rompió. Sabemos que no es igual que antes. Sin embargo, hay que cuidarlo mejor que antes, sino, sabemos que se vuelve a romper. Y va costar mucho más tiempo y esfuerzo y cariño, volver a pegarlo, a emparcharlo, a cambiarle alguna pieza. Ya resulta imposible volver a quererlo como antes, porque sabemos que está roto y si lo sacudimos se rompe, irreversiblemente. Y no es casualidad (nada es casualidad), que siempre se vuelve a romper en el mismo lugar.
Alejandro Sarratina
Alejandro Sarratina

Gran verdad! Buen texto, saludos desde algún lugar de la internet!!
ResponderBorrarSaludos. ¡Suerte en su viaje!
ResponderBorrar