martes, 3 de diciembre de 2019

Un manojo de recuerdos, Alejandro Sarratina





Me dejaste sobre el escritorio fotos viejas, una carta, un manuscrito de algo que nunca terminé, las entradas de algún recital que guardaste con receloso apego, una tarjeta de cumpleaños, la tarjeta del casamiento que no atrapaste el ramo y que no te casaste conmigo.
En las fotos estás vos y estoy yo, en algunas increíblemente felices, en otras yo, semidesnudo, y en otras vos. En esa cama de pensión de la calle Corrientes. También hay cartas de amor escritas detrás de un recetario. También hay una letra de una canción que todavía canto, y mi foto de egresados que se filtró insolente entre nuestros recuerdos. 
En fin, me dejaste sobre el escritorio, un manojo de recuerdos, de felicidad pasada, de agua turbia perdiéndose en alguna cloaca. Éste manojo de recuerdos quema en los ojos, duele en las venas, apenas se pueden sostener entre las manos, y por eso me lo dejaste acá, (como un carbón encendido), para que yo pueda verlo. Para no ser la única persona que sufre esta noche. Para dejarme  la deshonrosa tarea de prender fuego todo.



Alejandro Sarratina

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