domingo, 6 de diciembre de 2020

Moriré cuando haya paz, Alejandro Sarratina

Mesriré cuando haya paz

nunca en el campo de batalla

jamás el metal contra metal.

Lo hare, en todo caso, despues 

de la desolacion

del gemido moribundo,

después del banquete, y los vicios extasiados

y las copas estrechándose en el aire.

Nunca atragantado, ni ebrio de triunfo o de fracaso. 

 

Morire cuando haya paz

cuando haya enterrado a mis muertos.

Cuando el anfitrión recibe el salmo final 

sobre la fosa que me espera.

Será después, nunca durante,

cuando acabe el dolor y se agote el llanto, 

y se confiesen las palabras que guardamos,

no la de los frailes, nunca la voz de dios, 

sino la voz de un hombre cansado. 

 

Moriré cuando haya paz.

Nunca frente a la locura y sus repetidores incansables. 

Más tarde, seguramente, 

cuando acabe la pandemia y las muertes sean verdaderas.

Moriré al atardecer, avergonzado de matar 

y de tanta muerte cotidiana.

 

Morire cuando haya paz

No será en la trinchera, nunca en la fiebre y en la tos, 

o la sangre coagulada del pañuelo.

Moriré cuando los cuerpos caigan satisfechos

cuando se apaguen todas las hogueras.

Sera despues de los premios, y cumplidos los castigos

olvidados los laureles y la gloria vencida. 

 

Moriré, y lo tendré bien merecido

cuando renuncie a las palabras

y no haya nadie que se atreva a reprocharlo.

 

 

 

alejandro sarratina

*





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