1
Aun escribo
me amarro a los días,
habito el tiempo en cada hora
Invento cuevas
dibujo desvíos
cambio las piezas
y sobrevivo a mi mismo.
Lo confieso,
no aprendí el juego
hice trampa:
me llevé tus medallas.
Nunca es fácil perder
renunciar al privilegio,
asomarse al espejo
cerrar la noche de un impacto
certero, fulminante.
Me adelanto a la catástrofe
corto los hilos y me derrumbo,
al caer no hay sonido,
ni siquiera vértigo;
la noche es un ruido de grillos
de sombras que no duermen,
sordas luces que esperan
y cierran los silencios.
Aun así, la idea persiste,
dejo entrar una sospecha.
La casa es una tumba abierta
y nadie llora más triste
que las personas que amamos.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Escribe aquí tu comentario: