Te buscamos desde la ausencia,
en esa sombra derramada
que dejabas a veces cuando te ibas de repente,
cuando todo se derrumbaba detrás tuyo.
Te buscamos cuando buscar era algo absurdo y solíamos
olvidarnos de los que buscaban.
Te buscamos en las palabras que dejaste interrumpidas en un verso.
Te buscamos en la memoria para no olvidarnos que buscábamos,
te buscamos cuando dijeron que no había que buscar más,
cuando nadie se atrevía buscar algo.
Te buscamos con la muerte señaland1o el camino,
aún cuando sabíamos que ya era tarde
y pensaron que habíamos dejado de buscarte.
Te buscamos después
en la noche interminable,
en el rumor de un tiempo
donde todos buscábamos algo.
Te buscamos en las pupilas
de los que te vieron por última vez,
en las voces calladas de los que oyeron
tus súplicas subterráneas
y tu nombre les mordía la lengua al pronunciarlo.
Te buscamos a pesar de estar cansados de tanto buscar,
cansados de saber que cada vez que te ibas parecía que te ibas para siempre
y de todas formas
te buscábamos igual.
Al fin entendimos que era cierto
y te buscamos en esta costumbre tenaz de buscarte siempre,
aprendimos que buscarte
era la única forma de traer algo tuyo a este presente.
Hoy te buscamos mar adentro y bajo tierra
para escribir tu nombre en esta tumba
y ponerle fin a la idea de buscarte.
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