domingo, 9 de febrero de 2020

Bajo la lluvia ajena, Juan Gelman


No debiera arrancarse a la gente de su tierra o país,
no a la fuerza.

La gente queda dolorida, la tierra queda dolorida.

Nacemos y nos cortan el cordón umbilical. Nos destierran
y nadie nos corta la memoria, la lengua, las calores. Tenemos que
aprender a vivir como el clavel del aire, propiamente del aire.

Soy una planta monstruosa. Mis raíces están a miles de
kilómetros de mí y no nos ata un tallo, nos separan dos mares
y un océano. El sol me mira cuando ellas respiran en la noche,
duelen de noche bajo el sol.

(Roma, 14 de mayo 1980)

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Escribe aquí tu comentario: