sábado, 7 de diciembre de 2019

Simbiosis, Alejandro Sarratina


Se habían mimetizado tanto que al hacer el amor, en ocasiones, no podían evitar el llanto; sin embargo, otras veces, reían como si la felicidad los sobrepasara. Ajenos a todo el mundo, cuando él estaba dentro de ella –ocurría al mismo tiempo-, que ella estaba dentro de él. Esta simbiosis sucedía de manera oportuna y eficaz en la cima del paroxismo de su amor. Entonces, ella susurraba las palabras que él estaba por decir; y él, gemía en múltiples órganos de mujer. Una mañana, después de una noche lujuriosa, ya no estuvieron seguros de quién era quién, la confusión fue tan grande que se despertaron siendo el otro. 

Y, por supuesto, nada había cambiado. Ninguno de los dos notó la diferencia.



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